La revolución tecnológica


Por: Ricardo Gil Otaiza 


La revolución tecnológica

"Llegó la tecnología digital y las redes sociales. ¡Qué prodigios! Todo cambió definitivamente. Por el teléfono trabajamos, leemos la prensa, escuchamos y bajamos música, mandamos tuits, leemos libros, vemos películas..."

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Poema X

 


Por: Ricardo Gil Otaiza 

Poema X

pareces fantasma disuelto en las
sombras; esfera cosmogónica de pé-
trea andadura; corriente de mar
tenebroso vertido en un océano sin fon-
do; luz sepia aterida de frío en la
unánime noche; haz gastado
de agónicos destellos; pesadumbre
al calor de cuatro velas

quebraron tus sueños ahora dis-
persos en el aire, te fuiste con
tu música a otra parte; eres
colmena seca de miel, caminan-
te en áridos sinos

dispersas tu sed a cada instante
y ya nada es como antes, solo
un hilo te sostiene al filo del
abismo. Quedaste exánime
de hijos que te siembren de 
sonrisas, y que con sus gritos 
retumben las olas

te marchaste al vacío y sin maleta,
con la promesa de regresar algún
día; tal vez no halles luego
la mano que te implora, y en 
su lugar se vista de grises un
cielo ya perdido en la memoria




Tomado de mi poemario inédito Lumen El fuego interior



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Don Tulio, el que se quedó

 


Por: Ricardo Gil Otaiza 


Don Tulio, el que se quedó

"Estos 83 años de la partida de Don Tulio constituyen un punto de inflexión importante, ya que nos recuerdan, en plena crisis nacional y pandémica, que en su personalidad y en su obra hallamos piezas claves para desvelar los tiempos por venir..."

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Breve diccionario del naturismo

 

Breve diccionario del naturismo

Por: Ricardo Gil Otaiza


Breve diccionario del naturismo (Divulgación científica, 2010). Los Libros de El Nacional, 127 páginas.

Reseña de la contraportada: Mantener una vida saludable resulta, hoy en día, una tarea ardua. Con la velocidad vertiginosa de la modernidad hemos olvidado los beneficios que las plantas le han ofrecido al hombre desde tiempos inmemoriales, una tradición oral que entrega remedios y soluciones a problemas comunes de la salud. Ya sea un fuerte dolor de cabeza o problemas gástricos, la medicina natural complementa la llamada tradicional, para así poder alcanzar una vida plena tanto física como espiritualmente.
El naturismo es más que el uso de plantas medicinales, es una forma de vida que ofrece simples recetas para preparar en casa, ejercicios y prácticas espirituales.
Este breve diccionario reúne conceptos básicos relacionados con el naturismo, aquí encontrará no solo la definición de la terminología sino también recomendaciones y recetas prácticas, heredadas de esa tradición oral, que nos ayudan a mantener una vida saludable. Escrito de manera clara y sencilla por una autoridad en la materia, este libro le ofrece al lector interesado en las prácticas naturistas, los conceptos usados por los especialistas, personajes y tendencias en materia de naturismo.   


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Universidad de Los Andes fundación en tres actos y un epílogo

 

Universidad de Los Andes fundación en tres actos y un epílogo

Por: Ricardo Gil Otaiza


Universidad de Los Andes fundación en tres actos y un epílogo (Ensayo, 2010). Consejo de Publicaciones de la ULA, 60 páginas.
Reseña de la contraportada: La colección BICENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES constituye un esfuerzo del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes para editar un grupo de ensayos de profesores-investigadores, fundamentalmente de la Universidad de Los Andes, pero también de otras universidades del país, en torno a la efemérides del 21 de septiembre de 1810, fecha en la que se expide el decreto de la Junta Gubernativa de la provincia que crea la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los caballeros. Esta colección integra algunos testimonios y fundamentalmente la historia y enfoques sobre tal acontecimiento, buscando así acrecentar el patrimonio humanístico del país y especialmente de nuestra universidad.


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La impronta intercultural como arquetipo en el mundo de Tulio Febres Cordero

 

La impronta intercultural como arquetipo en el mundo de Tulio Febres Cordero

Por: Ricardo Gil Otaiza


La impronta intercultural como arquetipo en el mundo de Tulio Febres Cordero (Ensayo, 2010). Consejo de Publicaciones de la ULA, 62 páginas.

Reseña de la contraportada: La COLECCIÓN SEQUISCENTENARIO DON TULIO FEBRES CORDERO constituye un esfuerzo del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes por editar un grupo de ensayos de profesores-investigadores de la Universidad de Los Andes en torno a los ciento cincuenta años del nacimiento de Don Tulio Febres Cordero como escritor, ícono y figura de las letras merideñas y venezolanas. Esta colección integra algunos testimonios y enfoque sobre la obra y pensamiento de Don Tulio Febres Cordero, buscando así acrecentar el patrimonio humanístico del país y especialmente de Mérida y nuestra universidad.


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El papel contra el olvido

 

El papel contra el olvido

Por: Ricardo Gil Otaiza


El papel contra el olvido (Ensayos, 2011). Consejo de Publicaciones de la ULA, 327 páginas.

Reseña de la contraportada: En El papel contra el olvido hallamos la confluencia de disímiles textos ensayísticos nacidos en tiempos distintos, pero que parten del común denominador de referirse a autores (algunos de ellos clásicos contemporáneos) y a sus obras literarias. Cada texto fue pensado desde la pasión por la palabra impresa, y responde a la necesidad de hacer de la lectura un proceso de enriquecimiento, ergo, de introspección personal.

La palabra eternizada en el papel continúa siendo en nuestros días una opción fundamental frente a la desmemoria colectiva –frente al olvido– que amenaza con convertirse en el emblema de una civilización de lo electrónico y de lo virtual, que se empeña –quizás con éxito– en hacer del libro tradicional un bien cultural (¿objeto?) en franco proceso de obsolescencia.


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Radio Caracas Televisión

 

Por: Ricardo Gil Otaiza 


Radio Caracas Televisión

"Hay que decirlo: no se equivocó RCTV en sus firmes posturas editoriales, ya que luego de 14 años de su cierre, la crisis venezolana es aún mayor que entonces. Sin temor a pecar por exceso, considero que aquel hecho marcó un importante punto de quiebre..."

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Poema IX

 


Por: Ricardo Gil Otaiza 

Poema IX

ensayo y error, ida y vuelta
hacia la nada, espectro dibujado
en la pared, amanecer y ocaso; 
luz y sombra. Mecernos en la lar-
ga noche de los tiempos. Estar y
no estar, todo da igual.
Ya nadie nos nombra

vértigo y pasión, ulular
de aves recónditas, universos para-
lelos subsumidos por la nada,
canción de cuna y de tumba, risas 
y llanto, deseos inacabados
en un paraíso perdido. Tantas
cosas, y a la vez tan pocas. Un
portento, nuestro paso y nues-
tro ahora

ser o no ser, ¡cruel ironía!, falso
dilema del oscuro Hamlet. Duda
en medio de la noche. Promesa 
incumplida erguida en la prehis-
toria de los sueños



Tomado de mi poemario inédito Lumen El fuego interior



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OBSESIÓN (Primera versión de los hechos)

 


OBSESIÓN

(Primera versión de los hechos)

Por: Ricardo Gil Otaiza


¡No la llamaré! Si lo hago... y no la encuentro, me hundiré aún más en la amargura del desengaño. Y hoy no deseo eso para mi atribulada existencia; hoy menos que nunca. Cambiamos de hoja en el calendario; trajinamos a partir de las 12:00 de la media noche, otro año más. Basta con la misteriosa furia de la Nochebuena, con sus garras dolorosas y profundas sobre mi débil y madura carne, acicalándome la conciencia, la paz y tranquilidad a la que supuestamente accedemos en los días más esperados.

 Por hoy me conformaré con seguir imaginándome su hermoso rostro y su cuerpo de reina, sus bien merecidas tetas y caderas, su cadencia deliciosa y sensual, que me levanta el ánimo y el sexo en los difíciles momentos del tedio y de la lectura.

 Esta noche la recordaré como lo que es: una bella hembra al acecho de su víctima. 

Es sencillamente bella; un himno de alabanza a la costilla de Adán.

 ¿Pero cómo describirla sin caer en la apología?

No me engaño en esto: es decididamente bella.

Su presencia irrumpe denodada en medio de todo lo que la rodea: grácil, atractiva y delineada.

 SÍ, ¡exquisitamente delineada!  Bien hecha hasta la saciedad. Es rica, riquísima, sin desear evitar, siquiera, el anhelo malsano y alienante. Su figura es viciosa: después de besarla jamás se puede otra vez ser el mismo hombre.

Es ese tipo de fémina, que aún siendo plena en sus facultadas orgánicas, trasluce a una niña débil y risueña, que inspira ternura. Mucha ternura. Abrazos y besos.

No se puede desear otra cosa que tener su lengua dentro de uno a toda hora.

 ¿Su piel? Como la seda.

 ¿Su fragancia? Evocadora de momentos por vivir. 

Hoy sé que la quiero. También sé que no podrá retornar la paz a mi espíritu si no la tengo a mi lado.

Ese es mi miedo, mi pánico, que me estremece los huesos... 

 

***

Pero no está, su imagen se desvanece como la espuma; igual como se diluye la sal en el agua.  Escribo mis recuerdos y me duele su ausencia; aún la deseo como el aire, como el propio alimento.  No me resigno a no estar con ella, a no verla, a no poder olerla. ¡Eso es!: Su olor. Huele a hembra, a mujer deseosa y deseada.  Huele a noches de amor, a borrachera húmeda sobre las sábanas. A beso y a saliva, a lengua juguetona y exploradora. La deseo más cada día, cada hora de mi existencia; esa existencia que dejó de ser sin ella. Ella: la más hermosa, la más atrevida entre las que he conocido, el potro cerrero y, al mismo tiempo, el potrillo tierno. Cómo explicarlo; es difícil hablar de ella sin tener la tentación de poseerla.  Es ese tipo de mujer que no deja de ser mirada y apetecida por todos; es ese tipo de mujer admirada y mil veces admirada.  Recuerdo sus besos, sus caricias, sus abrazos, su cálida voz. No me resigno a perderla. Es mía, es mía. Lo grito sin resignarme todavía: 

¡Mujer, mujer, no te vayas... eres mía!

Dicen que los suicidas buscamos buenas o malas excusas para suicidarnos.  Pues bien: ella podría ser la mía. Tengo cuarenta días con sus noches hundido en la desesperación lasciva, en el guiño más perfecto del  ansia que conduce al placer coartado. Por más anhelo, no llega a mis sentidos; mi aire ya no la respira, mi lengua ya no la saborea... mi piel ya no la toca de manera ardiente como en el pasado no tan lejano.  La veo en la ensoñación, la oigo en la fantasía, me la encuentro en la falsa percepción; en la fantasmagoría de una locura perenne. Mi cuerpo pierde fuerzas, siento cómo se va de mí el halo de vida.  En esta huelga que mantengo contra la existencia, de seguro que ella tomará el mejor partido. Lucho contra mi persona; en vano trato de asirme de la nada, del viento, de las formas inexistentes y necias. Aún permito que me suministren sueros, aguas saladas a través de mis venas, sustitutos químicos que de nada sirven si no tienes el valor ni las ganas de seguir.

Navidad. ¿Qué significa sin ella? Para qué me nutren a través de las venas si no lo quiero, si dentro de mí se esfumaron las ganas, lo deseos, las formas que siempre llenaron mi vivir. Ya dije a la prensa que no voy a retroceder; que de este camastro me sacan con los pies hacia adelante.  Es más: desde hace mucho tiempo que quise hacer huelga de hambre; pero jamás había encontrado las fuerzas morales suficientes para ello.  Sí. Ya sé que llevo más de un mes sin probar alimento. Sé que estoy al borde del abismo: en la entrada del infierno. Pero si ella no regresa a mí, seguro que me hago sepultar; enterrar para siempre jamás.  Debí meterme un tiro en la sien; pero es más ceremoniosa una huelga de hambre. Lo hice con la esperanza de verla retornar a mi vida, de que colmara con su presencia mi vacío absoluto, mi oscuridad, mi laxitud perenne…, mi eterna bolsada.

 

***

 

Ella llegó a mi vida en un momento crucial de su existencia. Renovó sus fuerzas para continuar divagando sin mentir.  Ocupó un espacio perplejo por el anterior abandono marital: el divorcio (lean esta última palabra con voz aterrorizada, y constriñan sus dedos a manera de garras). El matrimonio. Qué bonito suena y qué feo y duro es llevarlo a la práctica cuando  consigues la persona menos indicada (para tu mala leche). Buena. Sí, estaba buenísima su ex mujer. Te lo juro que si la ves te caes de espalda. Pero la muy jodida tenía bien guardado ese endemoniado carácter con el que postró sus sentimientos. Lo hundió (con premeditación absoluta) en un novedoso y fortísimo experimento amatorio del cual salió sin fuerzas.  Cuando posó frente a su escritorio casi se desmayó del impacto.  Con esos ojos era imposible ignorarla (como bien se merece).  Recordó que se paró frente a él y puso sus dos delgadas manos sobre su polvoriento escritorio universitario.  El se encontraba leyendo (porque eran más de las 6:00 de la tarde) a Dostoievski (y cuando lo lee se abstrae tanto del medio, que pasa por muerto). Recordó un vago sonido como este que voy a intentar escribir: «hrururururú» (para que te salga igual debes cerrar la boca, colocar la lengua detrás de los incisivos inferiores y expulsar aire desde adentro).  Lo cierto es que la mujer lo sacó de la lectura con su carraspeo y él levantó la mirada irritada hasta su agradable figura. Ella estaba allí: perfecta, superior a su raza.  Casi es imposible compararla con alguien (para que te la imagines) en aquel inaudito momento. No sé de dónde sacó ese corte de cabello tan audaz y afortunado (muy alto de nuca, con los extremos filosos apuntando hacia las orejas, impregnado con gel que le impedía algún lógico y fugaz movimiento). Siguió bajando la mirada y captó su busto (delgado pero contundente, adosado a un body castaño que hacía más provocativa su figura). Como es de humanos, la mirada siguió la línea corpórea, hasta descubrir (aunque por desgracia estuvieran cubiertas) las piernas y la entrepierna, cuyo blue jeans dejaba al pensamiento esos encantos que humedecen (creo que es el momento para que suspendas momentáneamente la lectura, tomes un poco de aire fresco y oxigenes tus inmediatas intenciones).

 

***

La seguí mirando (y ella imperturbable) con mirada cautelosa —aunque impactante—: la suerte era que no se enterara de sus deseos nacientes y desde ya tormentosos. Levantó entonces sus gafas (en un gesto a lo Renny Ottolina) con el dedo medio de la mano izquierda y muy contrario a lo que generalmente le ocurre (es decir, que puede dominar sus impulsos) se paró y sin mediar alguna palabra conciliadora —o de excusa momentánea—, la abarcó con violencia con sus brazos y la besó. La besó de manera intensa y grosera; la besó como se besan a las novias.  La besó como se besa a la mujer la noche de bodas; sin permitírsele réplica y mucho menos justificación. Pero muy al contrario de lo que sucede en las telenovelas; la mujer no lo abofeteó. Volteó para cerciorarse de posibles presencias extrañas y le consumó el deseo con la mano. En ese momento fue él quien se turbó, le preocupaba el sitio, la gente, sus estudiantes, las secretarias, los directores, el decano o el rector. Cualquiera hubiese podido aparecer a preguntar alguna nimiedad. Qué sé yo... a lo mejor alguien para que le diera la hora. Le intrigaba todo lo sucedido. No pedía tanto por tan poco conocimiento. Jamás obtuvo nada gratis; siempre pagó un alto precio por todo lo que anheló tener.  Aquello no podía ser la excepción.

 

***

Así como apareció de improviso, ella desapareció (no crean que se esfumó entre nubes de humo). Dio media vuelta y dejó estallar la puerta sobre su espalda.  Le dejó un sabor agradable en la boca, la tentación de su regreso..., la efímera esperanza de otra mañana de rápida y excitante compañía.

 

 

Tomado del libro El otro lado de la pared (Vicerrectorado Administrativo y Secretaría de la Universidad de Los Andes, 1998).




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Lector de libros. Ensayos de literatura contemporánea

 


Lector de libros.
Ensayos de literatura contemporánea

Por: Ricardo Gil Otaiza


Lector de libros. Ensayos de literatura contemporánea (Ensayos, 2014), 289 páginas.

Reseña de la contraportada: La vida del texto de periódico es breve, efímera, y con ella el interés que suscita entre quienes se acercan a él (aunque he vivido casos de artículos que han pasado la prueba de fuego del tiempo y aún después de años siguen siendo leídos y analizados en diversos contextos intelectuales y académicos). La vida del libro aspira a ser más larga (eterna), aunque con la “novedad” literaria mueren a diario cientos de miles de libros en todo el orbe, que en algún momento aspiraron a quedarse para siempre. Empero, si se tiene un lector, el libro perdura no sólo durante el tiempo de la lectura, sino también hasta que su proceso se haga memoria y eternidad. Brevedad y eternidad son, pues, dos caras de una misma moneda: la palabra escrita.

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Notas de pie de página

 


Notas de pie de página

Por: Ricardo Gil Otaiza


Notas de pie de página (Ensayos, 2016). Fundación para el desarrollo cultural de Estado Mérida FUNDECEM, 235 páginas.
Reseña de la contraportada: Una palabra, una frase, una oración, o una simple nota, bastan para que en la mente del autor se genere una combustión (mecanismo de acción), que termine en “algo” original y novedoso. Así nace la obra en toda su connotación epistémica y teleológica. En lo particular, considero que estos textos conjuntados en el tomo que he titulado Notas de pie de página, y que hoy tiene en sus manos, son dignos de llegar a libro y no queden así en ese limbo que constituye la etérea página del periódico, que termina siendo instrumento para otros quehaceres ajenos al terreno de lo intelectual y de la creación, hasta caer en el silencio. Con el libro (destino anhelado por todo creador literario) estas piezas de seguro tendrán mayores posibilidades de vida.


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